El escritor estadunidense William Faulkner fue un gran ejemplo de laboriosidad y talento. Es considerado uno de los novelistas más importantes de su país. Trabajó hasta el cansancio sus obras literarias, y vivió entregado a su vida como se vive en un monasterio, receloso y fiel al aislamiento.De hecho, Faulkner se mantuvo aislado inclusive de la vida literaria de su país, y aunque fue un bebedor notable, tuvo siempre tiempo y capacidad de reserva para no descuidar su producción. Hombre de tropiezos económicos, desdeñó luego la pasión por el dinero y a éste lo condenó públicamente. Estuvo también a punto de no ir a recibir el Premio Nobel de Literatura, que le fue concedido en 1950, por falta de desesperación, por desapego al éxito, aunque durante un tiempo temprano anduvo tras él.
Faulkner es, a mi parecer, con mis cortas lecturas de la literatura mundial, el más grande novelista que ha dado la humanidad. Lo digo por el manejo del lenguaje y de la estructura general de la obra, así como por los valores en que fundó sus novelas, las cuales muestran historias coherentes, poderosas en creatividad, con personajes salidos de su imaginación y sustentadas en la realidad de su época.
Faulkner es además el padre de criaturas literarias reales, palpables, como lo son unos cuantos escritores del mundo que han sobresalido por la calidad de su obras. Entre ellos quiero listar a una serie de autores de Latinoamérica que salvaron la novela del letargo y la desaparición durante las décadas de 1960 y 1970, cuando los escritores españoles decayeron en calidad, y resultaban aburridos a un m
undo que pugnaba por nuevos mitos. Esos autores son Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo y Mario Vargas Llosa. Todos ellos muy talentosos, aunque quizá con alguna desventaja en relación con el maestro Faulkner.Debemos recordar que Faulkner heredó la renovación de la narrativa iniciada por Marcel Proust, Virginia Wolf y James Joyce, pero su aprovechamiento de la misma le permitió, gracias a su grandísimo talento, superar con creces la narrativa de aquellos con obras no sólo groseramente elaboradas con detallismo escrupuloso, sino también más entregadas a la realidad del hombre común por haberse inspirado en el localismo de su realidad regional.

Faulkner, en efecto, se convirtió en un escritor popular no sólo entre autores, sino también entre la gente común, de mediana cultura, todo ello gracias a la variedad compositiva de su obras y a su referencia a valores eternos de la humanidad, como lo son el sacrificio, la solidaridad y el valor personal. De Faulkner puede decirse que llenó su cometido como hombre y escritor sin caer en lo pedestre del realismo socialista o naturalista y sin renegar de la imaginación, lo cual queda evidenciado en una frase lapidaria que le retrata fielmente: “Todo lo que sé hacer es seguir ensayando una nueva manera”.
El legado de Faulkner es inmenso, y su ejemplo es digno de seguir siendo imitado. Creo que todavía hay en su obra mucho por donde cortar, sobre todo en un mundo que amenaza con seguir suicidándose en medio del peor hedonismo de la historia del hombre














12 comentarios:
Dinámico e interesante tu blog, saludos y hasta pronto
http://lomascodiciadodelplaneta.blogspot.com
Saludos, Javier! Gracias por tus palabras!
Impresionante autor.
Verdadermanete interesante de leer y reconocido ecléctico en sus obras.
Un beso.
Gracias, Arantza, por volver a este blog que se alegra contigo. Un buen abrazo!
Este post le hace justicia a William Faulkner. Comparto ampliamente tus apreciaciones aunque tengo mis reservas con alguna expresión por ahí... un tanto misógina de este gran novelista.
En todo caso... rescato de su autoría una de mis citas de cabecera: "La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen".
Un cordial saludo.
Hola, Grisleda! Gracias por esta nueva visita que haces aquí. Acojo con sinceridad tu desconfianza de Faulkner en el aspecto de su visión de la mujer, pero me atrevería a apostar que el hombre estuvo borracho todo ese día en que se expresó como indicas, jajaja!!! No quiero hacer chistes sobre esto, lo digo con toda seriedad a pesar de la risa. No recuerdo haber encontrado en sus novelas señales de misoginia. aunque tiene él unos personajes femeninos extraordinariamente especiales, como la ya famosa Emilia. Buscaré, estaré dentro de poco hurgando por allí, sí.
Un abrazo!
Que interesante el post gracias un beso
Gracias a ti, Verónica! Eres una lectora encantadora.
Un buen abrazo!
Tienes una manera de narrar muy amena, y así, entreteida, aprendo mucho contigo.
Un beso.
Estimada Sakkarah, muchas gracias por haber estado por aquí. Agradezco también tus estimulantes palabras, y te confirmo mi admiración.
Recibe un beso sincero!
Feliz Navidad de corazón y lo mejor en el 2010!!!!!
Besos!!!
Feliz días actuales y Año Nuevo, Mariana! Agradezco tu felicitación, una de las pocas que he recibido por vía digital en este fin de año. Espero estar por tu blog pronto. Exitos!
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