martes 24 de febrero de 2009

Borges y el prisma de los otros



¿Quién es Borges?

Muchos importantes escritores han sido aplastados por el peso de los héroes que ellos mismos crearon. Recordamos a Cervantes, Defoe, Doyle. Otros, en cambio, se mueven en la literatura como los únicos protagonistas de sus obras. Entre éstos está Borges, hermando así con Poe y Kafka.

Podría quizá reprochárseles a estos autores no habernos legado un solo gran personaje (Borges y Poe escribieron cuentos –el último apenas una novela, además–, género en que es poco menos que imposible configurar un personaje memorable y capaz de ambular como lo hacen el Quijote y el Coronel Aureliano Buendía), pero nunca podrá negarse que nos dieron lo que quisieron: unas historias hábilmente urdidas con los protagonistas que ellos eligieron: no otros seres reales o imaginarios, sino su propia imagen, el tiempo y el espacio (Borges), lo absurdo (Kafka) y la fantasía y sus efectos (Poe).

Sin embargo, sea como fuere, hay que reconocer que Borges es el único y gran personaje de sus historias, y en algunas aparece con su nombre real. El mismo sentenció cierta vez: "Toda literatura es autobiografía". Y con su obra lo dejó confirmado. Esto ha hecho que Borges se convierta en uno de los autores más socorridos de la literatura mundial. Cada lector-autor tiene su Borges y lo arrulla y lo muestra con amor o con odio, de acuerdo a como lo engendró, con cuáles manías, dagas o sueños de sí mismo.

Para entender esto hay que tener en cuenta que el Borges literario y el Borges real (el que vivió y sufrió) son, en la óptica de los demás, un único Borges que cada quien revive a su gusto. Decía el propio Borges que en cada lectura un personaje podía renacer más valiente o indigno que en las lecturas anteriores. Así se da lo que él mismo señalaba: la obra la hace tanto el lector como el escritor.


Tenemos entonces que el Borges autor-personaje (revelado u oculto) no será único, no tendrá una sola imagen que todos reconoceríamos como válida. Su yo será múltiple y vario, como múltiples y varios son los lectores que lo reconstruyen. Porque el Borges del lector Pedro Orgambide no es el mismo que el del lector Carlos Fuentes, ni el de Lunvikst, ni el de Cabrera Infante…

Por tanto, Borges, además de ser el verdadero héroe de su obra, es también otro, siempre otro Borges distinto, que es el que soñó el Borges original, el que todavía no había escrito una línea fictiva – que se ha convertido ya en apenas una imagen de otras imágenes que contienen en sí el germen de otras posibles imágenes de Borges. Porque, ¿no podría mi Borges estar contaminado del Borges de Cabrera Infante o del Borges de Octavio Paz, que a su vez lo han leído–reescrito contaminados quizá de otras lecturas–escrituras, y así ad infinitum?

En fin, que Borges no será el mismo nunca. Él es su propia ficción, reescrito cada vez a través de la lectura de nuevos lectores. Complejo prisma comparable al Aleph. Por eso respondo así a la pregunta inicial: Borges – es él y los otros. Es los otros, él en los otros.



2 comentarios:

MARTÍN RINCÓN HOEFKEN dijo...

Borges es un maestro... Cada vez que lo leo me siento un desperdicio. De verdad que es muy bueno!

J. M. Rosario dijo...

Así es, Martín. Borges tiene algo especial, lo que incluye el control sin igual del discurso, su dominio de esa pendiente peligrosa que es el relato. Gracias por entrar al blog y enriquecerlo.